Tanhuato. Benjamín González Oregel

Puebleando  Tanhuato, lugar cerca del cerro, ¿o una población olvidada?

                                                                       BENJAMÍN GONZÁLEZ OREGEL

Tanhuato de Guerrero, Mich.–Los enterados en el tema, los traductores, aseguran que la palabra Tanhuato proviene de la lengua chichimeca, del vocablo Tamhuata, y que significa “lugar cerca del cerro”. A mí me da la impresión de que se trata de una población olvidada, arrinconada, sobre todo para los que vivimos en esta parte del Estado. Y es que nadie, que transite por sus cercanías, que se dirija hacia o desde Guadalajara o el Distrito Federal, desviará su camino para hacerlo a través de esta población.

Breve historia

Hoy se sabe que este fue un pequeño pueblo que perteneció al gran imperio purhépecha, luego de que los guerreros, súbditos del Caltzonzin, vencieron a los chichimecas. Esto ocurrió hasta la llegada de los españoles. Quienes se presentaron hacia el 1530, bajo las órdenes de Nuño de Guzmán, uno de los más voraces y ambiciosos peninsulares de que se tenga memoria. Y corrió la misma suerte de todos los pueblos de la región. Tras la conquista, como toda la región, quedó sujeto a los caprichos y mandatos de latifundios y latifundistas. Por ese tiempo se le conoció con el nombre de San Pedro de Tanhuato.

Como sucedía con buena parte del noroccidente michoacano, una gran cantidad de la superficie de lo que ahora es el municipio estaba cubierta por las aguas de la laguna de Chapala, lo que obligaba a los moradores del lugar a vivir en las faldas del cerro Pelón, también conocido con el nombre de cerro de El Tambor.

Hacia 1734, el obispo de Michoacán, quien visitaba Tlazazalca, se dio cuenta del crecimiento económico y poblacional de algunas comunidades, que estaban muy alejadas de la cabecera distrital (Tlazazalca). Esta situación obligó al jerarca eclesiástico a designar un vicario, con el fin de que atendiera a la población de Tanhuato, en cuanto a los servicios religiosos. El clérigo, empero, no sólo debía auxiliar a los habitantes del lugar, debía, como mandato obispal, servir a quienes radicaban en sitios como Yurécuaro y una parte de Guanajuato, la vecina de esta región.

Según el padrón, ordenado por el virrey de la Nueva España, y realizado en 1743, el vecindario, la comunidad estaba compuesta por 112 familias de indios y una de españoles. Era 1754 y este poblado pertenecía al curato de La Piedad. En 1769, ya había 16 familias llegadas de allende el mar y mestizos, y 110 de indios. Había iniciado la desaparición de indígenas. Fenómeno que culminó con la casi total desaparición de sangre india.

Pasada la guerra de Independencia, debido a la Ley Territorial del 10 de diciembre de 1831, esta comunidad fue elevada al rango de municipio, y pasó a formar parte del Partido de La Piedad. Por esos años, mucha gente se ganaba el pan diario con la quema de cal. Sin embargo, poco les duró el gusto a los tanhuatenses, si de categorías se habla. El primero de mayo de 1874, vieron cómo descendía su condición política: pasó a ser tenencia de Yurécuaro. Sólo que, cuando faltaban 6 días para que se cumplieran los primeros 3 años con su nueva categoría, recuperó lo perdido. El 24 de abril de 1877 fue elevado al nivel municipal.

El título de Villa se le otorgó el 20 de abril de 1902, con el nombre de Tanhuato de Guerrero, en honor al héroe de la independencia de México, general don Vicente Guerrero. Actualmente su cabecera municipal conserva dicha nominación.

Hijos ilustres

Entre sus personajes, entre sus hijos ilustres hay que mencionar a: Rafael Méndez Aguirre, educador;  Luis Mora Tovar, político y escritor;  Vicente Sánchez Cervantes, político; Refugio Gallegos Baeza, magistrado; José Campos Náres, magistrado; Jaime Carrillo Cázares, General Constitucionalista. Sobresale, empero, por méritos propios, el presbítero don Manuel Ponce.

Para Gabriel Zaíd, Manuel Ponce ocupa un lugar destacado en la poesía mexicana del siglo XX. La principal virtud que destaca Zaid en este ensayo bio-bibliográfico es su capacidad, rara en un poeta religioso, de originalidad formal, estética y moral.

“Hace más de medio siglo –escribió Zaíd–, Editorial Jus publicó dos libros notables en la historia de la poesía mexicana: Subordinaciones de Carlos Pellicer (1949) y El jardín increíble de Manuel Ponce (1950). Cada uno siguió su propia órbita, pero exactamente a los cincuenta años vuelven a coincidir en la segunda edición: Subordinaciones en 1999 (Fondo de Cultura Económica) y El jardín increíble en el 2000 (nuevamente en Jus). Además de esta curiosa coincidencia, se puede señalar otra: el tratamiento religioso de la naturaleza. En la selva de Pellicer, lo natural se vuelve connatural; recuerda la fraternidad de San Francisco con todas las criaturas:

Cuando a un árbol le doy la rama de mi mano
siento la conexión y lo que se destila
en el alma cuando alguien está junto a un hermano.

En el jardín de Ponce, lo natural se vuelve sobrenatural. Recuerda a los místicos arrobados por el trino de un pájaro entre los árboles:

Nos ha traído una muerte lejana
a este puro silencio de bosque partido,
en el canto de ayer que se delata en nido,
en el silente nido que cantará mañana.

Callamos por la luz que se rebana,
por la hoja que se ha distraído
y cae. Yo estoy herido
de muerte, una muerte venial y liviana.

“Ponce nació el 15 de febrero de 1913 y murió en la ciudad de México el 5 de febrero de 1994. Como Pellicer, no le daba importancia a las fechas exactas. Tardíamente, se me ocurrió buscar el acta de nacimiento (que no existe) y la partida de bautismo (que acabo de obtener, gracias a la eficacia de la parroquia de Tanhuato, que me dio el servicio por correo, con una simple llamada telefónica), porque la Academia Mexicana de la Lengua prepara un libro de Semblanzas de académicos para su aniversario 125 y, al encargarme la de Ponce, me entregó su currículo, que discrepaba de la información que él me había dado sobre su nacimiento (y no objetó cuando la publiqué).

“Solitario, pero siempre cordial; contemplativo (y hasta con algo de poeta despistado), pero lleno de iniciativas de servicio; cumplía con sus funciones pastorales (fue párroco más de una vez), pero le daba especial importancia a la revelación de Dios en el arte. Tocaba el piano y compuso algunas sonatas que prefirió no publicar. Organizó en Morelia el Instituto Arca (Arte y Caridad) con talleres de poesía, música y pintura; y en la ciudad de México una Casa de la Poesía. Promovió que el arte moderno entrara a la vida religiosa y defendió el antiguo de la incuria oficial y parroquial. Parecía tener la fe religiosa expresada por Dostoyevski: la belleza salvará el mundo”.

Aquí vio la primera luz un bien recordado líder agrarista y político: Onofre Vázquez Ortiz, fallecido hace años, y miembro fundador de lo que ahora es el  PRD.

No falta quien asegura que “Las Hermanas Padilla”, cantantes de música ranchera, son originarias de este lugar.

Monumetos

Este municipio se localiza al suroeste del Estado, a una altura de mil 280 metros sobre el nivel del mar. Limita con el Estado de Jalisco y con los municipios de Yurécuaro, Ecuandureo, Ixtlán y con Vista Hermosa. Su distancia a la capital del Estado es de 172 kilómetros.

Se comunica por el entronque en Churintzio con la autopista de occidente México-Guadalajara, por las carreteras federales 15 y 37, en sus tramos Morelia-Zamora y Carapan-La Piedad.

Además de sus hermosos paisajes naturales –llaman la atención lo bien cuidado de sus bosques, aunque no sean maderables–, cuenta con un  monumento, en la plaza principal, en honor a Don Vicente Guerrero, Generalísimo del Ejército de la Libertad y Gloria de México –y de quien adoptó su apellido–. Hermosa es la iglesia parroquial, construida en honor y devoción al Santo  Cristo Milagroso. En el atrio de la parroquia se encuentra un busto con el que se recuerda al Señor Cura Manuel Serrato, a quien se le debe en gran parte la construcción de la parroquia y la devoción de Santo Cristo, imagen que ahí se venera.

Este municipio tiene una extensión territorial de 230.99 kilómetros cuadrados, en el año 2,000 contaba con 14 mil 413 habitantes distribuidos en 15 localidades. Las principales son: Tanhuato de Guerrero es su cabecera municipal y su principal actividad económica es la agricultura y el comercio, Los Charcos, Cieneguitas, Tinaja de Vargas, San José de Vargas, Tarimoro, El Calvario y Rancho Nuevo, La Colmena, Los Pilares, El Barreno, Villanueva y La presa.

Economía

Su orografía está constituida por la depresión del Lerma y los cerros Pelón y El Prieto. Su hidrografía está compuesta por el río de las Nutrias. Arroyos: el Indandiro y el de Sequía; así como de las presas de Laguna Honda y La Alberca. Existe explotación de carpa y charal. En cuestión agrícola, se cultiva principalmente maíz, garbanzo, frijol, trigo, camote, alfalfa, sorgo, jitomate, guayaba, limón y granada roja. En este territorio, además, inició un plan piloto con el que se pretendía reforestar la parte jalisciense de la Ciénega de Chapala. En el proyecto figuraban inversiones para el fomento de la plantación de especies propias de esa ribera. Supe de plantaciones de guamúchiles –las hicieron empresarios chavindenses–, árboles con los que, a más de los beneficios propios de la reforestación, se pretendía que la gente obtuviera alguna remuneración con la venta del fruto.

En el campo laboral, por otro lado, desde hace casi medio siglo se han instalado fábricas de ropa –pantalones y vestido para damas–, lo que ha beneficiado a quienes requieren de una fuente de empleo.

Para realizar las operaciones comerciales y de servicios, los habitantes de Tanhuato suelen apoyarse en la vecindad y cercanía de ciudades como Yurécuaro y La Piedad, principalmente esta última. Sin embargo, Guadalajara, la capital jalisciense, no está lejos, y es muy visitada por quienes requieren hacer alguna compra importante. Zamora, en este campo, se queda un poco atrás. Además, con la ventaja que le da el hecho de estar asentada, la cabecera del municipio, en medio de las 2 principales vías de comunicación con la Perla Tapatía –la Carretera de los Altos y la autopista de Occidente–, el comercio local se ha visto favorecido con el paso de transportistas y viajeros. Aunque, hay que decirlo, esto también le ha creado más de un perjuicio.

Migración y fiestividades

La migración, a Guadalajara y los Estados Unidos, principalmente, no es asunto menor en el municipio. Es por tanto uno de los pilares de economía local. Además, muchos de los que han regularizado su residencia en aquel país, suelen venir a las fiestas del pueblo. Y éstas se realizan: el 3 de mayo, celebración religiosa en honor al Cristo Milagroso; el 25 de julio, celebración en honor del apóstol Santiago, y el 29 de junio fiesta en honor a San Pedro apóstol. Y, como sucede en todo el territorio michoacano, son más los que vuelven durante el último mes de cada año.

Justo es mencionar que la fiesta en honor del Cristo Milagroso se realiza desde que el obispo de Zamora, don Manuel Fulcheri y Pietrasanta, le asignara tal fecha, para que no interfiriera con la que se realizaba, antes del Paricutín, en San Juan de los Conejos, en honor del Señor de los Milagros.

Milagros son los que, en estos tiempos, requieren Tanhuato y sus habitantes, para librarse de los males que, desde hace algunos abriles, les aquejan.

Autor:
(Tomado de GUIA, Semanario Regional Independiente,
Zamora, Mich., México www.semanarioguia.com.mx )
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