Entrevista con Papá Diosito. Silviano Martínez Campos

FANT.1- ENTREVISTA CON PAPA DIOSITO

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ENTREVISTA CON PAPA DIOSITO

 

Silviano Martínez Campos

—Señor, papá Diosito, con todos mis respetos, o sea, con todo mi temor, permíteme hacerte una entrevista con motivo de esta Semana Santa, para mis posibles lectores.

—Me vienen entrevistando desde hace más de cien mil años, desde que los hombres tienen uso de razón.

—Sí, y hay entrevistas muy famosas, las de Abraham y Moisés o la de Job, pero a éste cómo le fue por pedirte cuentas, y a mí mismo, guardando las proporciones, en el curso de la vida me has dado respuestas aún no digeridas; pero esta entrevista sería para publicarse.

—Tu crees que todo puede publicarse, también en estas dimensiones hay censuras, pero censuras piadosas, para no sobrecargarlos con demasiada información.

—Es cierto, porque Pablo, el apóstol, decía que al recién converso, o sea al neófito, primero habría de dársele biberón antes de los alimentos fuertes como carnitas, al igual que a niño y, en realidad, en estas cuestiones, todos somos infantes; pero Jesús, tu Hijo, también dijo que lo dicho por El en secreto debía difundirse desde las azoteas, o sea, a través de los medios de comunicación.

—Me pediste una entrevista y la estás cambiando a diálogo, aunque también me gusta el diálogo. Y siempre he dialogado con ustedes, aun cuando las más de las veces ha sido diálogo de sordos. En fin, viene la entrevista, pero te aguantas las respuestas.

—Puedo grabarla, o confías en mi memoria.

—En tu memoria sí confío, aunque la tienes débil, tan débil que a menudo te olvidas del Decálogo; en cuanto a grabarla, tú sabrás, has grabado mi ley en libros y obras de arte, tus interpretaciones llenan bibliotecas y, ya ves, el mundo que te encomendé, no es el mismo que salió de mis manos. Mejor me gustaría conservaras la grabación original que puse desde siempre en tu corazón.

—Creía que esta entrevista era personal, pero veo estás cargando sobre mis hombros el peso del mundo.

—¿No será que confundes lo personal con lo individual?, ¿no tus mismos pensadores dicen por allí que cada ser humano es la especie y representa la especie?. En fin, puedes preguntar si quieres.

— ¿Realmente existes?, porque muchos lo dudan, sobre todo en estos tiempos calamitosos.

—Realmente existes tú, porque saliste de mí. En cuanto a mí, sencillamente soy. Pero no te metas en esos enredos, eso es lo que te embrolló, tu dialéctica libresca, aunque por supuesto respeto tu cultura. ¿Por qué no me preguntas en tu lenguaje campesino?, ¿no crees que sería más fácil entendernos?.

Podrías por ejemplo preguntar a dónde regresa el rayo de sol reflejado en el ala de una mosca, si retorna a las alturas o penetra en las profundidades; dicen que escucho los pasos de las hormigas y podrías interrogarme si la sonrisa de un pequeño también ilumina la materia oscura del universo, o si un suspiro, o un lamento del hombre atribulado, de no encontrar eco en el corazón del hermano, puede retumbar en los agujeros negros; si los cantos de los grillos son el concierto que impide oír los gritos de los condenados, como se decía antes, o más bien piadosamente atenúa los coros de ángeles y bienaventurados porque tu oído aún no está terminado par poder escucharlos sin estallar de gozo.

De que te enredas, te enredas si insistes en desentrañar los secretos del átomo y aplicarlos a tu técnica, pero puedes hacerlo, eres libre. Aunque me gustaría más bien preguntaras sobre cómo engarzar dos miradas sin que las corte la desconfianza y el recelo; cómo concertar dos afectos en uno solo para que vibren al unísono pulsados por una sola mano en dos entrelazadas; cómo orquestar una y mil voces en una sola para entonar la canción que realmente vale, la oda de la vida; o cómo encontrar la tierra prometida donde todos coman, todos canten, todos sepan, todos amen.

—Así está mejor, dime, entonces, ¿por qué a los niños les gusta lo pequeño?, por qué guardan sus caricias para u n cachorrillo y reducen el mundo al tamaño de sus cuerpos; en cambio los adultos soñamos con grandezas y pretendemos escalar montañas y conquistar universos; pero como el Sísifo del mito regresamos una y otra vez al punto de partida.

—Porque los niños no han salido de mi seno, pueblan todavía el reino de los sueños y su inocencia los arraiga aún en el paraíso. Están todavía en el vivero de mi jardín, donde cultivo con esmero su plantita que será trasplantada, a su tiempo, en otros suelos, fértiles o áridos, para que también a su tiempo fructifiquen.

Pero no te preocupes, a todos los trato como a niños, no que pretenda siempre retenerlos en viveros, sino los quiero libres y adultos; pero mi afecto va para ustedes y quién te dijo que el único lenguaje es el del logos, el del verbo; también de un suspiro se forma un alfabeto y en una mirada se descifra el universo.

Con una palmada, a tiempo, se desarma una furia y mediante un susurro se deshace un vocerío; un afecto lo descifras en la clave de una nota, o bien escalas el señuelo en la tonada; te remontas al cielo en el vaivén de una sinfonía o te explico el mundo en el momento de un acorde; pero también te doy la clave de las cosas en el ritmo ternario, o cuaternario de una ranchera melodía surgida de las raíces de la tierra.

—Parece poesía, ¿sirve de algo para acercarnos a ti, en nuestros tiempos azarosos?.

—Construiste tu ciencia en torno al intelecto y tejiste con los siglos la técnica moderna; sentaste los principios de las cosas en grandiosas teorías y sistemas de pensamiento que culminaron en complicadas ideologías. Y a través de ciencia, técnica, pensamiento e ideas encontraste de nuevo los límites del mundo. ¿Qué más da entonces que vuelvas al principio y redescubras el afecto y el sentido del ritmo mesurado y busques la razón de las cosas a través del lenguaje más profundo y más abarcante de la poesía y el mito?.

— ¿Y no sería esto una regresión?

—Alabo desde luego tu ciencia y tu técnica y tus sistemas de pensamiento; has usado la razón que te dí, pero serás tu ahora, como Job, quien me conteste: ¿Es o no regresión el arsenal atómico que has logrado acumular, capaz de acabar con tu vida?, ¿Es o no regresión la guerra moderna destructiva, aunque toda guerra siempre ha sido armada por las huestes de Caín?, ¿Es o no regresión parte de tu industria y de tu técnica que viene esterilizando ríos, lagos, mares, suelos y amenaza con trastornar la placenta de tu Tierra?.¿Es o no regresión el que se hayan desatado sin aparente control los azotes de la violencia multiforme, la real y la simbólica, al grado de que empieza a llamarse a tu cultura, una cultura de la muerte?. Y hay más, aún, muchos se han olvidado en teoría o en práctica, de que existo y allí está la explicación.

—No tengo respuestas claras; pero has de disculpar, estamos tratando de desenredar las cosas, en lo pequeño comunitario y en lo grande planetario.

—Otra pregunta más: ¿es o no regresión establecer, mediante su ciencia económica y sistemas de poder, en la teoría y en la práctica, modelos de organización que facilitan la acumulación de bienes en pocos y el despojo masivo de los más, cuando los bienes de la tierra son para todos?

—No tengo respuesta clara y creo que ni muchos economistas Pero una pregunta más: ¿cómo podemos salir de este calvario que llamamos crisis?.

—Respuestas técnicas no las tengo, no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pero les doy una receta: ámense.

—¿Cómo?.

—Pregúntenle a Jesús, mi Hijo, mi Ungido, mi Cristo, mi Enviado.

—Gracias Señor, papá Diosito, te trato así de cariño.

—De nada. No lo olvides, siempre estoy disponible par las entrevistas; ¡pero cuidado!, que duelen las respuestas.

—Algo más que desees agregar, tú siempre tienes la primera y la última palabra.

—Y tú también la tienes: ¿No es la Palabra, el Emmanuel, al que recuerdas en la Semana Santa?. Si lo recuerdas siempre, siempre encontrarás la respuesta.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, 7-B, 16/IV/1995; y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich.)

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

 

 

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